Cómo comenzar una sección bilingüe

A estas alturas de curso es cuando los docentes y los centros educativos nos enfrentamos a la realidad de que el año que viene tendremos que comenzar la aventura de iniciar una sección bilingüe y surgen muchas preguntas.

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Imagen de Paul Bangs – Banco Imágenes INTEF

Ante todo, para comenzar una sección bilingüe en un centro educativo habrá que seguir el procedimiento oficial que viene regulado por las órdenes y decretos correspondientes publicados en el boletín oficial de la comunidad autónoma a que pertenezcamos (en España). Así el docente de la sección tendrá que cumplir una serie de requisitos en cuanto a lengua extranjera además de estar dispuesto a iniciar esta empresa. Por ello, a estas alturas, el centro posiblemente haya realizado los trámites burocráticos pertinentes y nosotros como docentes nos enfrentemos a la realidad de que en septiembre nos tocará impartir clase en un grupo bilingüe.

Ante todo, hay que tener claro que este tipo de medidas pedagógicas busca la mejora de la lengua extranjera, en muchos casos el inglés, a través de la enseñanza de contenidos de otras materias. Es entonces una medida para la mejora de esta lengua extranjera pero manteniendo los objetivos y contenidos de la materia en cuestión, que denominaremos materia AICLE o CLIL. ¿Cómo es ello posible si nuestro alumnado no tiene plena competencia en esta? Pues a través de un cambio de metodología, es decir usando lo que conocemos como metodología CLIL que, según Coyle (1999) debería incluir:

  • Content: inmersión en el conocimiento y la comprensión de los contenidos específicos del área.clil-theory-9-728.jpg
  • Communication: uso de la lengua extranjera como vehículo de comunicación.
  • Cognition: desarrollo de destrezas cognitivas que relacionen la formación de conocimientos y la lengua.
  • Culture: Introducción a un contexto cultural que permita ampliar la perspectiva hacia el conocimiento del otro y uno mismo.

Se hace necesario proporcionarle al alumnado el andamiaje (scaffolding en inglés) necesario para conseguir que este adquiera las nuevas destrezas y conceptos. Esto se puede conseguir utilizando apoyos (visuales, auditivos, digitales, etc.) que faciliten la adquisición de la material CLIL junto con la L2. Es muy útil el artículo de Aída Walqui (2006) pues desarrolla las distintas formas de andamiaje que podemos proporcionar en nuestras clases: simplificar la tarea, proponer modelos, tender puentes con aprendizajes previos, destacar la información más relevante, etc. Una de las claves del éxito de un programa bilingüe radica en la aplicación de la metodología adecuada, sin limitarse a llevar a cabo una clase ordinaria con materiales en la L2.

También conviene tener presente que podemos tener que enfrentarnos a una serie de problemas:

  • falta de materiales didácticos en el centro
  • ausencia de dotación TIC en nuestras aulas
  • compañeros que entienden que decidimos iniciar un programa bilingüe para quedarnos con los mejores alumnos del curso mientras ellos pueden tener que impartir clase en el resto de grupos del nivel con el alumnado que no ha elegido el programa bilingüe
  • dudas de las familias que pueden haber elegido el programa para sus hijos sin convencimiento de que la medida pueda ser pedagógicamente interesante, por razones como que su hijo o hija vaya en un buen grupo o no se aparte de sus compañeros.
  • falta de coordinación con el profesorado del idioma de la sección, que no acaba de entender que esta es una medida para potenciar el aprendizaje de la L2.
  • dificultad, sobre todo en el primer curso, para elaborar, secuenciar y organizar los materiales que vayamos a necesitar.

Por ello nuestro consejo es:

  • asistir a jornadas y formación en CLIL para familiarizarnos con la metodología.
  • iniciar la preparación de materiales, conbinando materiales específicos, reales y elaborados por nosotros, sin sobrecargarnos excesivamente.
  • contactar con otros compañeros en nuestra situación (misma materia, nivel e idioma) para compartir materiales y experiencias.
  • promover la metodología CLIL en nuestra aula
  • utilizar proyectos en la materia bien ideados y organizados , haciendo que el alumndo tome parte activa en su apredizaje. Podemos considerar aquí iniciar algún proyecto eTwinning de cooperación internacional y buscar socios europeos con nuestos mismos intereses.
  • cooperar con el profesor de lengua extrajera que imparta clase en nuestro grupo.
  • recordar que todo el material e ideas que vayamos desarrollando este curso quedará para cursos próximos.

Lecturas recomendadas:

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Hablar inglés en el aula

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Estudiantes – Banco Imágenes INTEF

No hay duda de que las actividades orales en el aula son la Cenicienta de muchas de nuestras clases de lengua extranjera, con frecuencia más centradas en las destrezas escritas. Por ello no sorprenden los estudios que indican que los resultados escolares en estas destrezas no se corresponden con la inversión horaria realizada a lo largo de la escolaridad de nuestro alumnado (Bonnet 2002; Chela Flores 2008; Comisión Europea 2012; INEE 2012; Plo, Hornero y Dueñas 2013; Rubio & Tamayo Rodríguez 2012; Vez & Martínez 2004). Así, numerosos autores (Álvarez 2003; Calvo Benzies 2013; Corpas & Madrid 2009; García Mata 2008) apuntan a una consecuencia fundamental, que nuestro alumnado que no consigue comunicarse en inglés con la facilidad esperable tras tantos años estudiando la lengua pues su competencia oral no está suficientemente desarrollada.

¿Las razones? Los estudios indican que pueden radicar en:

  • falta de formación del profesorado para abordar la oralidad, en particular la expresión oral e interacción
  • libros de texto que tratan la oralidad de forma secundaria a las destrezas escritas, gramática o vocabulario
  • falta de sistematicidad en el trabajo de las destrezas orales
  • una enseñanza tradicional, poco activa para el alumnado
  • poco tiempo dedicado en el aula a desarrollar la oralidad que, a diferencia de las destrezas escritas, es más difícil de trabajar en las tareas para casa
  • poca presencia de exámenes orales, tanto en las evaluaciones ordinarias como en las pruebas extraordinarias o exámenes tipo PAU
  • profesorado fundamentalmente no nativo,  que comparte la L1 y con frecuencia también la L2 con su alumnado

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    role play en un aula de ESO – foto de A. Arias
  • escasa exposición ambiental al inglés, con ausencia de subtítulos en inglés y doblajes sistemáticos de la programación de las distintas cadenas de televisión tradicionales

Sin embargo, esto no debe llevarnos a pensar que es una batalla perdida pues sí se pueden tomar muchos pasos a todos los niveles:

  • a nivel legislativo, ajustando objetivos y contenidos que permitan la dedicación de suficiente tiempo a la oralidad en el aula
  • a nivel autonómico, seleccionando profesorado formado en la oralidad y con buen nivel de inglés oral, así como formando al profesorado en ejercicio para que pueda incrementar con éxito el trabajo de la oralidad en su aula
  • dentro de cada centro escolar, realizando programaciones de departamento que otorguen la misma relevancia a las destrezas orales que a las escritas, o incluso más en los primeros niveles de enseñanza
  • adoptando libros de texto que se prioricen las actividades orales, que propongan abundantes actividades que sean, a su vez, suficientemente variadas y realizables en el marco del aula
  • a nivel individual:
    • dedicando más cantidad de tiempo a las actividades orales
    • proporcionando al alumnado actividades orales atractivas y variadas que lo animen a “soltarse” a hablar inglés. Scott Thornbury nos proporciona algunas ideas en estas entradas de su blog: Speaking 1 y Speaking 2
    • realizando pruebas orales que tengan peso en la calificación final
    • orientando al alumnado sobre cómo aumentar su exposición al inglés oral dentro de su entorno

Estas son solo algunas ideas pero, sin duda, se puede hacer mucho en este campo para mejorar la competencia oral de nuestro alumnado.

Referencias: