Música y canciones

La música y las canciones son para mucho del profesorado de idiomas una valiosa herramienta para acercar la L2 a su alumnado. Actividades como la música de fondo mientras se realizan ejercicios, el dictado de elementos concretos de canciones populares, el análisis de vocabulario o estructuras sintácticas llevan décadas siendo populares en nuestras aulas y muy valoradas por nuestro alumnado. Al fin y al cabo no dejan de ser una buena fuente de input que, además, nos permite llevar al aula la lengua más coloquial que con frecuencia no encontramos en los materiales de aula ordinarios. La Comisión Europea (2001:184) nos recomienda su uso como material de aula por ser material auténtico y por conectar con los intereses del alumnado.

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Imagen de Luana Fischer Ferreira

Esto es especialmente cierto en el caso del alumnado de menor edad. Las canciones son un material de utilidad especial porque facilitan la oralidad, la memorización, la lengua en sí dentro de un ambiente lúdico (Enever 2014; Fleta Guillén 2014; Forster 2006), tal como también sucede con las primeras lenguas. Entre sus utilidades están los patrones repetitivos (Motteram 2013) y el hecho de que sean textos breves a la vez que auténticos.

Y entre el alumnado de mayor edad no dejan de ser un elemento a tener en cuenta pues forma parte de su vida fuera del aula. Es un tipo de texto que le interesa en su versión original y en el que el patrón repetitivo facilita la adquisición de expresiones y vocabulario muchas veces coloquial además de la pronunciación. Todo ello sin olvidar que las canciones relajan el ambiente de clase y permiten que el alumnado se implique en la elección de las canciones a escuchar.

Lecturas recomendadas:

  • Comisión Europea. Eurydice (2001). La Enseñanza de las Lenguas Extranjeras en el Contexto Escolar Europeo. Bruselas: Eurydice.
  • Enever, Janet (2014). “What can we expect of an early start to foreign language learning in Europe today?“, Conference Proceedings, A Korai Idegennyelvi Fejlesztés Elmélete és Gyakorlata (Early Language Development, Theory and Practice), Márkus E. & Trentinné Bentö E. (eds.), Budapest: ELTE.
  • Fleta Guillén, Mª Teresa (2014). “Enhancing oracy in the pre-primary English classroom”, Encuentro 23, pp. 38-46.
  • Forster, Elizabeth (2006). “The Value of Songs and Chants for Young Learners”, Encuentro 16, pp. 63-68.
  • Martel Robaina, Alexis (2016). “Uso de los textos musicales (canciones) en la enseñanza del inglés”, Guiniguada. Revista de investigaciones y experiencias en Ciencias de la Educación, 25, pp. 32-51)
  • Motteram, Gary (ed.) (2013). Innovations in Learnig Technologies for English Language Teaching. London: British Council.
  • Murphy, Tim (1992). Music and Song. Oxford: Oxford University Press.
  • Villalobos Ulate (2008). “Using Songs to Improve EFL Students’ Pronunciation”, Letras 44, pp. 93-108.
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Hablar inglés en el aula

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Estudiantes – Banco Imágenes INTEF

No hay duda de que las actividades orales en el aula son la Cenicienta de muchas de nuestras clases de lengua extranjera, con frecuencia más centradas en las destrezas escritas. Por ello no sorprenden los estudios que indican que los resultados escolares en estas destrezas no se corresponden con la inversión horaria realizada a lo largo de la escolaridad de nuestro alumnado (Bonnet 2002; Chela Flores 2008; Comisión Europea 2012; INEE 2012; Plo, Hornero y Dueñas 2013; Rubio & Tamayo Rodríguez 2012; Vez & Martínez 2004). Así, numerosos autores (Álvarez 2003; Calvo Benzies 2013; Corpas & Madrid 2009; García Mata 2008) apuntan a una consecuencia fundamental, que nuestro alumnado que no consigue comunicarse en inglés con la facilidad esperable tras tantos años estudiando la lengua pues su competencia oral no está suficientemente desarrollada.

¿Las razones? Los estudios indican que pueden radicar en:

  • falta de formación del profesorado para abordar la oralidad, en particular la expresión oral e interacción
  • libros de texto que tratan la oralidad de forma secundaria a las destrezas escritas, gramática o vocabulario
  • falta de sistematicidad en el trabajo de las destrezas orales
  • una enseñanza tradicional, poco activa para el alumnado
  • poco tiempo dedicado en el aula a desarrollar la oralidad que, a diferencia de las destrezas escritas, es más difícil de trabajar en las tareas para casa
  • poca presencia de exámenes orales, tanto en las evaluaciones ordinarias como en las pruebas extraordinarias o exámenes tipo PAU
  • profesorado fundamentalmente no nativo,  que comparte la L1 y con frecuencia también la L2 con su alumnado

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    role play en un aula de ESO – foto de A. Arias
  • escasa exposición ambiental al inglés, con ausencia de subtítulos en inglés y doblajes sistemáticos de la programación de las distintas cadenas de televisión tradicionales

Sin embargo, esto no debe llevarnos a pensar que es una batalla perdida pues sí se pueden tomar muchos pasos a todos los niveles:

  • a nivel legislativo, ajustando objetivos y contenidos que permitan la dedicación de suficiente tiempo a la oralidad en el aula
  • a nivel autonómico, seleccionando profesorado formado en la oralidad y con buen nivel de inglés oral, así como formando al profesorado en ejercicio para que pueda incrementar con éxito el trabajo de la oralidad en su aula
  • dentro de cada centro escolar, realizando programaciones de departamento que otorguen la misma relevancia a las destrezas orales que a las escritas, o incluso más en los primeros niveles de enseñanza
  • adoptando libros de texto que se prioricen las actividades orales, que propongan abundantes actividades que sean, a su vez, suficientemente variadas y realizables en el marco del aula
  • a nivel individual:
    • dedicando más cantidad de tiempo a las actividades orales
    • proporcionando al alumnado actividades orales atractivas y variadas que lo animen a “soltarse” a hablar inglés. Scott Thornbury nos proporciona algunas ideas en estas entradas de su blog: Speaking 1 y Speaking 2
    • realizando pruebas orales que tengan peso en la calificación final
    • orientando al alumnado sobre cómo aumentar su exposición al inglés oral dentro de su entorno

Estas son solo algunas ideas pero, sin duda, se puede hacer mucho en este campo para mejorar la competencia oral de nuestro alumnado.

Referencias: