La importancia de la metodología en la enseñanza de lenguas

Releyendo estos días el informe del año 2012 As lingualinguass estranxeiras no sistema educativo de Galicia me planteo si los problemas y soluciones para mejorar la enseñanza de las lenguas extranjeras mencionados en el documento han evolucionado o si no ha sido así.

Menciona este informe los aspectos que tanto el alumnado, familias, AMPAs y profesorado creen que son problemáticos y cuáles serían las soluciones según cada uno de estos colectivos. Sorprende, o no, que no coindide la percepción de cada uno de los grupos. En general, alumnado, progenitores y miembros de AMPAS achacan los problemas a una enseñanza muy centrada en el aprendizaje de la escritura, pocas experiencias en el extranjero, carencias metodológicas del profesorado, falta de base de este en las lenguas extranjeras, poco profesorado nativo o a las pocas oportunidades para practicar la lengua fuera del centro escolar.

Por su parte, el profesorado entiende que los problemas de la enseñanza de idiomas tienen su base en aspectos diferentes, ajenos a su propia práctica: grupos demasiado numerosos, mala base del alumnado, aspectos intrínsecos del alumnado o escaso horario semanal para la materia. Se echa en falta cierta autocrítica por parte de los docentes aunque posiblemente tengan también razón en su visión desde una óptica diferente. Al fin y al cabo tanto padres, madres y miembros de AMPAs obtienen su visión a través de la experiencia del propio alumnado.

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Banco Imágenes INTEF-Clarissa Rodrigues González

¿En qué consiste esta metodología que critica tanto el alumnado como sus familias? Fundamentalmente se trata de una enseñanza demasiado tradicional que quizás reconozcamos de la época en que éramos alumnos pero que todavía se infiltra en nuestras clases: un método gramatical con ciertos toques de modernidad, reconocible por:

  • uso excesivo de la L1 . Utilizarla como vehicular en la clase salvo cuando se requiere utilizar la lengua extranjera en vez de suceder lo contrario, que sería lo deseable, realizar la clase en inglés aunque puntualmente hubiese que recurrir a la L1 del alumnado.
  • el docente es el protagonista en el aula en una enseñanza poco centrada en el alumnado. El tiempo y las ocasiones de que el alumnado dispone para utilizar la L2, proponer ideas, temas de conversación, etc. es muy limitado.
  • el libro de texto decide y organiza la clase (y casi podríamos decir el currículo) en lugar de ser una fuente más de input. Si el libro de texto es bueno podría no ser un gran problema pero, en todo caso faltarán en el aula los materiales significativos, auténticos o de interacción adaptados a nuestro alumnado. Sin duda el libro de texto puede ser una gran ayuda pero no debería decidir por nosotros.
  • los materiales digitales se limitan a versiones digitales del libro físico desaprovechando los materiales reales, vídeos, canciones, textos de interés inmediato y atractivos que internet pone al alcance de nuestro ratón.
  • no existe equilibro entre oralidad y lengua escrita tanto en comprensión como en expresión. La lengua escrita prevalece con porcentajes de tiempo en las clases que no son comparables.
  • el trabajo de la gramática es el eje sobre el que se articulan las sesiones y, en general, el currículo de cada curso.

Examinando nuestras clases a muchos nos será fácil reconocer varios de los anteriores puntos pues no es fácil sustraerse a la tradición, la tiranía del libro de texto o a unos exámenes de fin de bachillerato de planteamiento muy tradicional. Sin embargo, cada uno de nosotros puede hacer mucho para intentar revertir la situación e intentar que nuestras clases consigan ser atractivas para el alumnado, equilibrar las destrezas y conducir a una mejora efectiva de la L2.

REFERENCIAS Y LECTURAS RECOMENDADAS:

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Materiales auténticos

En una situación de enseñanza del idioma como lengua extranjerascon poco contacto este fuera del contexto escolar, la exposición a la lengua que se produce en el aula puede no ser una fuente suficiente de input para el alumnado. Por ello el docente debe ser consciente de la situación e intentar que su alumnado tenga acceso a materiales auténticos dentro del marco del aula, tal y como recomienda la Comisión Europea (2001). Esto es particularmente importante en el caso de seguir un enfoque comunicativo. En este sentido se nos recomienda que los materiales utilizados sean abundantes, variados y que respondan a los intereses de nuestro alumnado (Comisión Europea-Eurydice 2001: 184).

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Esto no quiere necesariamente decir que haya que realizar un uso exclusivo de materiales auténticos, desplazando así a los libros de texto y materiales tradicionales en nuestras aulas. Se puede buscar un equilibrio en que ambos elementos tengan su lugar. Los libros de texto y otros materiales adaptados son útiles en función de que son una fuente de input comprensible de fácil acceso y supuestamente elaborados tras un proceso de reflexión y ánalisis de sus componentes. Sin embargo, un abuso de estos materiales puede llevar a una metodología tradicional en la línea del método gramática-traducción (Liu 2004), pues con frecuencia sucede que el profesorado confía en demasía en ellos hasta llegar a suponer la base del currículo (Guerrettaz 2013).

Aunque nos encontramos con autores como Scott Thornbury, del enfoque Dogma, que postulan la eliminación del libro de texto en el aula de idiomas, también hay otros (Harmer 1998; Downie 2011; Nunan 2014) que entienden que se podría buscar un punto intermedio con la combinación de materiales reales y adaptados, en que el que aprovechasen las ventajas y comodidad de los libros de texto como funte de input de fácil acceso pero compaginándose con la utilización de materiales auténticos, a fin de maximizar las oportunidades del alumnado.

REFERENCIAS: