Materiales auténticos

En una situación de enseñanza del idioma como lengua extranjerascon poco contacto este fuera del contexto escolar, la exposición a la lengua que se produce en el aula puede no ser una fuente suficiente de input para el alumnado. Por ello el docente debe ser consciente de la situación e intentar que su alumnado tenga acceso a materiales auténticos dentro del marco del aula, tal y como recomienda la Comisión Europea (2001). Esto es particularmente importante en el caso de seguir un enfoque comunicativo. En este sentido se nos recomienda que los materiales utilizados sean abundantes, variados y que respondan a los intereses de nuestro alumnado (Comisión Europea-Eurydice 2001: 184).

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Esto no quiere necesariamente decir que haya que realizar un uso exclusivo de materiales auténticos, desplazando así a los libros de texto y materiales tradicionales en nuestras aulas. Se puede buscar un equilibrio en que ambos elementos tengan su lugar. Los libros de texto y otros materiales adaptados son útiles en función de que son una fuente de input comprensible de fácil acceso y supuestamente elaborados tras un proceso de reflexión y ánalisis de sus componentes. Sin embargo, un abuso de estos materiales puede llevar a una metodología tradicional en la línea del método gramática-traducción (Liu 2004), pues con frecuencia sucede que el profesorado confía en demasía en ellos hasta llegar a suponer la base del currículo (Guerrettaz 2013).

Aunque nos encontramos con autores como Scott Thornbury, del enfoque Dogma, que postulan la eliminación del libro de texto en el aula de idiomas, también hay otros (Harmer 1998; Downie 2011; Nunan 2014) que entienden que se podría buscar un punto intermedio con la combinación de materiales reales y adaptados, en que el que aprovechasen las ventajas y comodidad de los libros de texto como funte de input de fácil acceso pero compaginándose con la utilización de materiales auténticos, a fin de maximizar las oportunidades del alumnado.

REFERENCIAS: