Hablar inglés en el aula

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Estudiantes – Banco Imágenes INTEF

No hay duda de que las actividades orales en el aula son la Cenicienta de muchas de nuestras clases de lengua extranjera, con frecuencia más centradas en las destrezas escritas. Por ello no sorprenden los estudios que indican que los resultados escolares en estas destrezas no se corresponden con la inversión horaria realizada a lo largo de la escolaridad de nuestro alumnado (Bonnet 2002; Chela Flores 2008; Comisión Europea 2012; INEE 2012; Plo, Hornero y Dueñas 2013; Rubio & Tamayo Rodríguez 2012; Vez & Martínez 2004). Así, numerosos autores (Álvarez 2003; Calvo Benzies 2013; Corpas & Madrid 2009; García Mata 2008) apuntan a una consecuencia fundamental, que nuestro alumnado que no consigue comunicarse en inglés con la facilidad esperable tras tantos años estudiando la lengua pues su competencia oral no está suficientemente desarrollada.

¿Las razones? Los estudios indican que pueden radicar en:

  • falta de formación del profesorado para abordar la oralidad, en particular la expresión oral e interacción
  • libros de texto que tratan la oralidad de forma secundaria a las destrezas escritas, gramática o vocabulario
  • falta de sistematicidad en el trabajo de las destrezas orales
  • una enseñanza tradicional, poco activa para el alumnado
  • poco tiempo dedicado en el aula a desarrollar la oralidad que, a diferencia de las destrezas escritas, es más difícil de trabajar en las tareas para casa
  • poca presencia de exámenes orales, tanto en las evaluaciones ordinarias como en las pruebas extraordinarias o exámenes tipo PAU
  • profesorado fundamentalmente no nativo,  que comparte la L1 y con frecuencia también la L2 con su alumnado

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    role play en un aula de ESO – foto de A. Arias
  • escasa exposición ambiental al inglés, con ausencia de subtítulos en inglés y doblajes sistemáticos de la programación de las distintas cadenas de televisión tradicionales

Sin embargo, esto no debe llevarnos a pensar que es una batalla perdida pues sí se pueden tomar muchos pasos a todos los niveles:

  • a nivel legislativo, ajustando objetivos y contenidos que permitan la dedicación de suficiente tiempo a la oralidad en el aula
  • a nivel autonómico, seleccionando profesorado formado en la oralidad y con buen nivel de inglés oral, así como formando al profesorado en ejercicio para que pueda incrementar con éxito el trabajo de la oralidad en su aula
  • dentro de cada centro escolar, realizando programaciones de departamento que otorguen la misma relevancia a las destrezas orales que a las escritas, o incluso más en los primeros niveles de enseñanza
  • adoptando libros de texto que se prioricen las actividades orales, que propongan abundantes actividades que sean, a su vez, suficientemente variadas y realizables en el marco del aula
  • a nivel individual:
    • dedicando más cantidad de tiempo a las actividades orales
    • proporcionando al alumnado actividades orales atractivas y variadas que lo animen a “soltarse” a hablar inglés. Scott Thornbury nos proporciona algunas ideas en estas entradas de su blog: Speaking 1 y Speaking 2
    • realizando pruebas orales que tengan peso en la calificación final
    • orientando al alumnado sobre cómo aumentar su exposición al inglés oral dentro de su entorno

Estas son solo algunas ideas pero, sin duda, se puede hacer mucho en este campo para mejorar la competencia oral de nuestro alumnado.

Referencias:

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